Cuenta-gente-que-se-pasa-por-aquí (asi os tengo controlados :D)

jueves, 27 de enero de 2011

Friki Camuflado.

Shuichi iba de vuelta a casa. El instituto había sido especialmente agotador ese día. Tenía ganas de volver a casa y descansar largo y tendido antes de su cita en... ¡Vaya, lo había olvidado! Hoy no había cita. Seiyi no podía ir, y los demás no querían quedar sin él. Bueno, tanto mejor. Estaba agotado. Entró en casa, donde su madre le recibió con una sonrisa. Su padre aún estaba trabajando, y su hermana estaba aún en el colegio. Subió a su habitación y miró el calendario. Dentro de poco era el cumpleaños de Alma. Tedría que felicitarla y darle un buen regalo. Después de todo, no se cumplían 18 años todos los dias. Tendría que devolverle el gesto que ella tuvo con él en su propio dieciocho aniversario. ¿Qué podría darle? Bajó a la cocina cogió una manzana. Se la comió meditando el asunto. Es posible que le gustase el Final Fantasy XIII. Si, eso estaría bien. Satisfecho con su decisión, Shuichi volvió a su cuarto a hacer los deberes.
Después de terminar, hacia el crepúsculo, Encendió el ordenador un rato. Se conectó a un programa de mensajería instantánea, y vió que Ume estaba conectada. Seguramente podría consultarle a ella los detalles del regalo de Alma. Al fin y al cabo, eran hermanas. Alma era adoptada, pero era igualmente hermana de Ume.
Shuichi: Ume! tia, canto time :D qe bn verte pr aki
Shiraume: Hey, shu! XD ia ves, el insti, qe mandan muxos debers y cuestn muxo de acer XD
Shuichi: a mi m lo vs a decir XDD qe te contas?
Shiraume: ps na, aki, liada cn el cumple d Alma
Shuichi: d eso qeria ablarte. pensba regalrle l juego de ff xiii, pro nuse si le gustra
Shiraume: way!! fijo qe le ncanta ^^
Shuichi: oks ;D
Siguieron hablando largo rato de diferentes cosas, hasta que, al final, se les hizo demasiado tarde.
Shuichi: oie, ume, me tng k ir
Shiraume: oks ^^ ns vemosh maniana en el insti
Shuichi: xaoo bss
Shuichi apagó el odrdenador. Estiró los brazos y se levantó. Le crujieron las rodillas. Bajó y fue a cenar con su familia.
-Shu, cariño, ¿has hecho los deberes? - le preguntó su madre.
-Si, mamá - se sentó a la mesa -.¿Y papá? - cogió los cubiertos y esperó su plato.
-Todavía no ha llegado. - suspiro dramático -. El trabajo de policía ocupa mucho tiempo.
-Lo sé, mama.
Momo bajó en ese momento.
-¡Hermanito! - se tiró en el regazo de Shu.
Shu se echó a reir, y le revolvió el pelo.
-Aquí mismo, monstruito.
Cenaron, y el padre de Shu llegó media hora después.
-Lo siento, cariño, estaba a tope de papeleo - le dió un beso a la madre de Shu.
-Tranquilo - sonrió -, sé que es un trabajo complicado.
Shuichi se fue a dormir un rato después. Se puso su pijama, y se lavó los dientes. Se echó a dormir, pensando en que mañana, fijo que Seiyi y los demás si podrían quedar.
El despertador no sonó. Era sábado. Shuichi abrió los ojos, y lo primero que pensó fue:
"Mierda."
La razón:
"Hoy no quedamos."
Los sábados, el grupo nunca quedaba para...
-¡Shuichi! - un grito de su madre le sacó de sus ensoñaciones -¡A desayunar!
-¡Vooooy! - respondió, y bajó rápidamente los escalones. Se resbaló y estuvo a punto de caerse. Digo a punto, porque su padre estuvo allí para cogerle en brazos.
Se sentó a la mesa. El desayuno tenía una pinta estupenda. Shuichi lo devoró con ganas, mientras su madre decía por lo bajo:
-Ni que nunca le diera de comer, oye...
Shuichi fue a la ducha. Lavó su cuerpo esculpido de sesiones y sesiones de footing, judo, y K-1, y luego se vistió con una camiseta negra, unos vauqeros, y unas Converse All Star rojas.
-¡Mamá, me voy a comprar el regalo de Alma!
-¡Vale! ¡Vuelve pronto!
Shuichi hizo como si no hubiera oído nada, y salió de casa. Había quedado con Ume en el centro comercial. Cogió la moto y los dos cascos, y se fue en dirección al centro.
Ume acababa de llegar, cuando una moto negra aparcó delante de ella.
-Shu, tío, siempre llamando la atención.
Shuichi se quitó el casco, y le dedicó una sonrisa de las que tumban tias a montones. Pero Ume estaba acostumbrada, y ni siquiera se inmutó.
-Ume, sube, que te llevo a la tienda.
Ume cogió el casco, y se subió a la moto. Shu se volvió a poner el casco, y encendió la moto, que rugió como un animal salvaje con ganas de correr por la carretera.
Llegaron a la tienda de comics, videojuegos y manga, que estaba más o menos en la periferia de la ciudad. Shuichi dejó la moto aparcada, y los dos fueron a buscar el videojuego de Alma.
Ume iba mona ese día. Shu se fijó en ello. Llevava un minivestido azul oscuro con volantes, unos panties negros, y unos zapatos con tacón medio y un lazo para atarlos. El estilo Gothic Lolita le sentaba genial con su largo pelo negro y su flequillo para el lado.
-¿Qué miras?
-¿Eh? No, nada, que vas mona hoy...
Ella alzó una ceja.
-¿SOLO HOY?
-Ejem... NOOO, QUE VAAAAA... COMO TODOS LOS DIIIIAAAS....
Entraron en la tienda, y los gritos de los amantes del rol casi los dejan sordos. Llegaron al mostrador, que estaba vacío.
-¡Seiyiiiiiii! - llamó Shuichi.
El susodicho apareció por una esquina, y dijo:
-¡Hombre, Shu, cuán...! - hasta que recordó algo -. Es deciiiiiir... ¿Qué te trae por aquí, forastero que no he visto absolutamente jamás en lo que llevo viviendo en este vasto mundo?
-Tampoco te pases, hombre... que alguna vez si que me paso - le dijo Shu a Seiyi -. Vengo a buscar el Final Fantasy, el nuevo, para la PS3.
-¡Ah, justo ese nnos lo mandaron ayer! - se fue a buscarlo durante un rato, hasta que volvió -. Toma.
-Gracias. Ah, Seiyi - se acercó hasta que solo ellos pudieron air lo que Shuichi decía con voz de asesino en serie -. No le digas ABSOLUTAMENTE A NADIE que yo vengo por aquí. ¿Lo has entendido, o se lo digo a tus rótulas con un bate de baseball?
-Lo he entendido, tranquilo.
-Vale.
Shu y Ume subieron de nuevo a la moto y se dirijieron al centro comercial nuevamente.
-No me has necesitado para nada, tio - le dijo Ume a Shuichi.
-Ya, pero por si acaso... Oye, de esto a Alma, ni una palabra, ¿vale?
Ella le mira con cara de "Tú-eres-tonto-o-barres-desiertos".
-No soy estúpida. Lo sé.
-Era por si acaso.
-Ja, ja - risa sarcástica.
-Amargada.
-Idiota.
-Tonta 'el bote.
-Mira quien fue a hablar.
-Que graciosa.
-Ya ves.
-No, no lo veo.
-Anormal.
La gente empezó a hacer un corro a su alrededor. Vaya, ya estaban allí los chicos que solían pelearse en el centro. Venían casi todas las tardes.
-Mirala, que se enfada - con sorna.
-Si, no veas, me va a explotar la cabeza.
-Eso quiero verlo.
-Energúmeno.
Shuichi miró el reloj.
-Oye, me tengo que ir.
Ella le miró. Sonrió.
-Cobarde.
-Ume, es...
-Siiiii, seguuuuurooo...
La gente empezó a decir: "Cobaaaaaaaaaarde, cobaaaaaaaarde". A Shuichi se le saltó la venita.
-¡YA ESTÁ BIEN, NARICES! ¡¿NO TENÉIS NADA MEJOR QUE HACER?!
Todos al unísono:
-No.
Después de este pequeño percance, Shuichi se fue a su casa.
-Maldita Shiraume... siempre igual... hmpf... - iba mascullando por lo bajo de vuelta a casa.
En esas, su hermana le oyó. La inocente chiquilla le preguntó:
-¿Shiraume está maldita?
Él la miró sorprendido.
-¿Eh? No, ¿porqué lo dices?
-Es lo que acabas de decir...
-¡¿Eh?! Ah...No, no es nada, lo que pasa es que Ume puede ser MUY cargante, estresante, y puede que te den ganas de cortarla-quemarla-freirla-hacerla a la plancha-rebozarla-y servirla con queso President.
-Ah. Me voy a hacer los deberes. Nos vemos.
-Vale.
Shuichi no sabia que hacer. Estaba aburrido. Pensó en llamar a Seiyi para quedar, así que cogió el teléfono y...este empezó a sonar.
-¿Shu?
-Alma, hola. ¿Qué tal?
-Bien, bien - se la notaba impaciente por algo -. Shu, ven a casa.
-¿Para? - estaba aburrido, pero no tanto.
-Quiero que veas algo - ¿Acaso finalmente, cedería? ¿Finalmente, llegaría hasta ahí? -. ¡Me he comprado un disfraz monísimo! - No. Por supuesto que no.
-Vaaaale. Ya voy.
Shuichi volvió a salir de casa, en dirección a casa de Alma y Ume. Subió en su moto, y blablablá, blablablá, ¿Es REALMENTE necesario que diga lo mismo cada vez que lo hace? No. Abreviaré. Shu llegó al rato a la casa de Alma. Tocó el timbre, y Alma vestida de maga...¡Ah, no! Era una hechicera, abrió. Supelo rubio quedaba genial con el traje blanco. Shuichi la admiró un momento, y Alma, impaciente, dijo:
-¿Qué tal?
-Genial - sonrie -. El traje de maga te queda genial.
-Es hechicera.
-¿Lo cualo?
-Hechicera.
-Pues a mi me parece maga.
-¡Pues es HE-CHI-CE-RA!
¿Hechicera?
-¿Hechicera?
-SI.
-... - pensando -. Que bien te queda el traje de maga.
-Es hechicera, HECHICERA.
-¿Hechicera?
-Eso.
-... - pensando de nuevo -. Que bonito tu traje de maga, oye.
-Lo sé - finalmente, Alma fue derrotada.
Shu sonrió. Sabía perfectamente lo que era una hechicera, pero si lo decía, estaría un paso más cerca de confesar que...
-¡Tenemos que ir a esa convención de comics, cariñito! - dijo Alma.
Shuichi palideció de pronto.
-¡¡NO, NO QUIERO!! ¡¡QUE NO!! ¡¡NO INSTITAS, HE DICHO QUE NO, Y NO ES "NO"!!
-... yo no he dicho nada - ¿Qué coño le pasa a este energúmeno? - ¿Ya no quieres salir conmigooouuuu? - ojitos de cordero degollado a la plancha.
-¡¡CLARO QUE SI!! ¡¡POR SUPUESTO!! - nótese que no es ningún sarcasmo.
-¿Qué te pasa?
-¡¿A MI?! ¡¡NADAAAAAA!! ¡¿PORQUÉ LO PREGUNTAAAAAAAAAS?!
-Por que estás más nervioso que un conejo en medio de un grupo de zorros - nótese que la chiquilla es de pueblo. De uno muy zarrapastroso. Muy mucho.
Shuichi intentó calmarse. Bueno, si a ella le hacía ilusión....Solo tendría que hacer un buen cosplay, con la cara TOTALMENTE CUBIERTA DE MAQUILLAJE para que no lo reconocieran por ahí. Je. Sería más fácil que quitarle una piruleta a un niño.
-¿Por qué quieres ir allí, Alma?
-Pohque me guhtan ehtah cohas - nótese que ahora se escribe la pronunciación real de la moza.
-¡¡!!
-Eh bromah... Joh, comoh te poneh.
-Es que...s-sería bochornoso...¿no crees? - dijo Shu, intentando salvarse un poco.
-Puéh si. Ehto de seh frikih no vah conmigoh. Ni contigoh. Yoh soy máh..."fachión".
Shuichi se sentía como el hombre más feliz del mundo. Su novia era perfecta (nótese que aqui el autor discierne de manera radical con el protagonista).
-Por supuesto que si, Alma. Claro. - Shuichi es gilipollas. Se va a abrazar a su novia paleta.
Alma le corresponde.

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