Cuenta-gente-que-se-pasa-por-aquí (asi os tengo controlados :D)

jueves, 11 de marzo de 2010

Cpitulo cinco de Assasin (YAY!!!! POR FIN!!!!)

A la mañana siguiente, no tenía ni ánimos para levantarme. Pero saqué fuerzas de flaqueza y me preparé. Esperé fuera a que pasara el autobús y cuando me subí, tenía una especie de aura que decía 'no se os ocurra acercaros a Mí' La gente hizo caso y el tramo pasó sin incidencias. Sin embargo, la tortura llegó en clase. Con Yuki a mi lado, no podía dejar de sentir su presencia ahí, tan cerca pero tanlejos de mi alcance. Sopesé la opción de desmayarme, pero como no había nadie en casa, la deseché casi inmediatamente. Todo fue razonablemente soportable, hasta que me habló.
-Te veo muy callada hoy, Juuri-chan - me dijo.
Como no me había hablado en toda la mañana, me dio un susto. Casi me caigo de la silla.
-No, si no es nada, es que me duele un poco la cabeza, no es nada - repetí.
-¿Segura?
-¡Segurísima! - dudé, y le hicé la pregunta del millón -. ¿Qué tal tu finde?
Esbozó una sonrisa adorable, que hizo las veces de una lanza que me atravesó el corazón de lleno.
-Estupendamente. El sábado - oh no, me lo va a contar, ¡¿qué hago?! - fui al cine con Yûki. Es muy simpática.
Ese 'simpática' me cayó como un pedrusco en la cabeza. Esa conversación iba a matarme.
-¿Y... tenéis algo... más, Yûki y tú? - le pregunté, temerosa de la respuesta que podía darme.
-¡No, nada en absoluto! Es sólo que... - al ver mi mirada cínica, confesó - de acuerdo, me has pillado. Queríamos mantenerlo en secreto, pero... no va a poder ser, je, je - tuve que luchar para que no se me escaparan las lágrimas.
-Me... me ale... gro. ¿Te importa...? Voy al baño.
-No, en absoluto.
Me levanté antes de que terminase de contestarme. Entré lo más deprisa posible que pude y me encerré en un lavabo. Me eché a llorar y, como no quería que me viera, me perdí la siguienta clase. Después de ésta, venía Educación Física, así que la clase estaría libre. Me colé dentro y cogí mis cosas. Ya a punto de salir, oí voces enn el pasillo. ¡Mierda, clase teórica! En un arranque de inspiración, salté por la ventana. Al caer, absorbí el golpe con los talones. Menos mal que estaba acostumbrada y entrenada para este tipo de situaciones, porque sino, me habría partido más de un hueso. Me fui corriendo por los terrenos del instituto y al llegar a la puerta, el vigilante me paró. No tuve más remedio, le tuve que hacer la llave del sueño. Cuando cayó al suelo, se oyó un 'crac' muy desagradable proveniente de su cabeza. No le presté mucha atención y seguí corriendo en dirección a la parada de autobús. A partir de ahora, me dije, vendría en moto. Llegué a la parada de autobús y tuve que esperar veinte minutos a que llegara. Cuando me subí, el conductor me echó una mirada extraña. Le contesté con otra de advertencia para que no hiciera ningún comentario al respecto. Me hizo caso y aceptó el dinero en silencio. Me dejó al lado de mi casa. Entré y lo primero que hice fue darle una patada a la mochila que acababa de tirar al suelo. Voló pasillo arriba hasta que se estrelló en la puerta cerrada de la cocina, aunque casi hizo un boquete. Fui a recoger la mochila, y ya de paso le di otra patada a la puerta, que esta vez si se reventó. Solté una maldición por lo bajo y abrí la desvencijada puerta, que se cayó del marco. Di un profundo suspiro y la dejé apoyada horizontalmente en la pared del pasillo. Entré en la cocina y me serví un vaso de agua. Me lo ventilé en un trago. Fui arriba a cambiarme para salir a correr un rato. Me puse un chandal 'de diseño': Morado suave con los pantalón por la rodilla ajustado con unos elásticos. Las zapatillas eran moradas también, con los cordones de un material que imitaba el raso. La chaqueta (evidentemente morada) la tenía remangada por los codos, con los cordones de la capucha también de esa imitación del raso. La camiseta era negra, sencilla. Me puse es Ipod y salí a correr durante varias horas. Me relajaba. Pasé por el parque, por el instituto (y no pude evitar el intentar asomarme por la ventana de miclase, aunque no vi nada), por los cines, el barrio comercial... Era una ciudad muy grande. Hice muchas veces el mismo recorrido, hasta que llegó el punto en el que perdí la noción del tiempo, y, al pasar por el instituto, ví que todos estaban saliendo. Y, como no, vi a Yuki entre la multitud, con Yûki colgada de su brazo como un perrito faldero. Que gran y tremenda IRONIA: Yuki y Yûki. Tal para cual. Salí por patas de allí antes de que nadie me viera, y llegué a mi casa bastante más pronto que de haber ido corriendo a velocidad normal. Llegué jadeando a la puerta, cuando me di cuenta de algo: ¡Me había dejado las llaves dentro! En vez de las de casa, había cogido las de la moto.
-Joder... - murmuré -. Y qué hago yo ahora... - seguí susurrando.
Sopesé todas las posibilidades, hasta llegar a la conclusión de que lo único 'coherente' que podía hacer, era intentar forzar la cerradura de la ventana del mini-jardín de mi propia casa. Suspiré y me puse con ello. Tengo una suerte de estar entrenada desde los diez años para hacer esto que no me la creo ni yo. A base de paciencia y unas cuantas ramitas rotas, lo logré. Abrí la puerta y entré disimuladamente. Cerré las cortinas y dejé que la luz entrara teñida de azul. Me tumbé encima del sofá y respiré tranquila. Definitivamente, hoy no era mi día. Me quedé allí unos minutos más y subí a darme una ducha. Aunque apenas eran las tres y cuarto, tenía unas ganas de acostarme a dormir tan tremendas que me puse el pijama y todo. Pero no me puse el camisón, me puse el pijama de pantalon y manga larga negro con puntitos rosas. Las zapatillas, evidentemente, a juego. Tengo una insana obsesión por la moda... Me hice unas palomitas y me dispuse a hacer un maratón de películas. Mientras se hacían, fui a secarme el pelo con el secador. Me lo dejé medio mojado porque no estaba de humor para eso. Me hice una coleta y me fui a recojer las palomitas. Pero (el eterno 'PERO') alguien tocó el timbre. Hice un esfuerzo por calmarme y miré por la mirilla. Casi me da un tic nervioso: más de media clase estaba allí. Reprimí los impulsos que me instaban a salir corriendo en círculos y ponerme a gritar como una posesa. Respiré profundamente, y abrí la puerta antes de poder arrepentirme de mi decisión. Cuando la abrí, alguien se tiró encima mío dándome un abrazo de oso que terminó con los dos en el suelo.
-¡Venga, Rumiko, no seas plasta y suelta a la pobre Juuri! - dijo alguna chica. No sabía quienes eran, porque llevaban el uniforme, y porque el pelo de Rumiko-chan me tapaba la cara, pero eso no evitó que me viera rodeada por un mar de uniformes negros. Alguien me hizo el favor de sacárme a Rumiko de encima, y ¿a que no adivinas quiénes fueron? Entre toda la confusión de voces, y manos que intentaban ayudarme, se impusieron el dúo 'Y': Yuki y Yûki. Otros me ayudaron a levantarme y cuando por fin estuve de pie, mareada, pero de pie, todos me acribillaron a preguntas. Cerré los ojos e intenté desenrredar la maraña de voces. No obtuve ningún resultado notable. Supiré y me dirigí discretamente a la cocina (mientras la gente se preguntaba por la puerta) y cogí el megáfono que tenía guardado, Dios sabe para qué, en una de las estanterías. Me apoyé en el marco de la puerta, tomé aire y...
-¡ESCUCHAAAAADME!
Todos se callaron inmediatamente. Respiré aliviada, y Rido, probablemente designado previamente para hablar, me preguntó lo que todos querían saber:
-¿Qué te ha pasado, Juuri?
-Absolutamente nada. Lo que pasa, es que me dieron ganas de vomitar, vomité, fui al despacho del director, y me vine a casa, todo en ese orden. He estado aquí toooodo el rato. No hay absolutamente NADA de que preocuparse - todos me miraron aliviados, menos Yuki. Me pregunté porqué mi trola no había funcionado con él -. Lo más probable es que el desyuno no me sentase bien.
-Ah, de acuerdo - dijo Rido, y me entregó unos papeles -. Estos son los deberes.
Le dediqué una sonrisa adorable, que hizo que se pusiera rojo, y les dije a todos:
-Gracias por haberos molestado en venir, pero no hacía falta que viniéseis todos. Con uno bastaba.
Un coro de gente me respondió:
-¡Pero Juuri, es que estábamos preocupados por tí!
-De verdad que no hacía falta - dije con una sonrisa forzada. Tenía ganas de que se largasen ya, así que les dije: -. Puedo tener algún virus contagioso, así que lo mejor será que os vayáis, no sea que os pongáis enfermos.
Retrocedieron lentamente hasta que estuvieron todos en la calle. Les dí las gracias y, al cerrar la puerta, un zapato se interpuso entre yo y mi objetivo. Seguí con la vista la pierna, y cuando llegué a la cara, ví que era Yukito. Tragué saliva y le dije:
-¿Quieres algo más?
Me salió forzado, pero no lo suficiente como para que él se diera cuenta.
-A mí tú no me engañas. Te ví en la puerta del instituto, hoy, a la salida.
¡¡¡Mierda!!! ¡Él sí me vio!
-No es nada importante, salí a tomar el fresco.
-¿Y porqué has mentido?
-Porque no tengo porqué contar cada paso que doy a Rumiko, Rido, Yûki - escupí el nombre -, y los demás. Incluido TÚ.
-De acuerdo, pero ¿vas a decirme porqué te fuiste de verdad?
-¿Eres tonto? - le espeté -. Ya lo he dicho: me sentía mal, así que me vine a mi casa. Y ya está.
Me pasé la mano por la cara en un gesto genuino de cansancio. Cerré los ojos muy apretados, y, cuando los volví a abrir, Yuki me abrazó. Me puse roja como un tomate, mientras él me murmuraba en el oído:
-¿Qué nos ha pasado? Nos llevábamos bien, y, de un día para otro, ni siquiera me hablas. ¿Porqué?
No pude contenerme, y empecé a sollozar en su hombro. Me llevé las manos a la cara, y las lágrimas resbalaron por dentro de la manga de mi pijama. Él me seguía abrazando, acariciándome la espalda para consolarme. Al cabo de unos minutos, cuando estuve preparada, intenté dejar de llorar. Odiaba que la gente me viera llorar, pero no había podido contenerme: el dolor era muy hondo. Cuando al fin paré, él me reguntó:
-¿Estás mejor? - yo asentí débilmente.
Yuki me llevó hasta mi sofá, cerrando la puerta de la calle tras de sí. Me sentó en el sofá, se sentó él y yo me apoyé en su hombro mientras él pasaba el brazo por encima del mío. Respiré hondo varias veces hasta calmarme del todo. Eché la cabeza hacia atrás para estirar un poco los músculos del cuello, y pensé en lo extraño de la escena.
-¿No se suponía que tú salías con Yûki? - le pregunté de improviso.
-Ahora tú me necesitas más que ella - fue su sencilla respuesta.
-Cierto - suspiré.
-¿Qué te ha pasado, Juuri? Es la primera vez que te desmoronas así.
-No quieras saberlo. Además, no me gusta que otros solucionen mis problemas cuando puedo hacerlo yo solita.
-Y ahora, ¿puedes? - me preguntó.
-No - admití -. Creo que si lo intentara, caería en una depresión tan profunda que no podría moverme ni para cortarme las venas.
-¿Y porqué no me cuentas tus problemas? El consultorio de Yuki está abierto.
Me eché a reir y le dije:
-Me da vergüenza, no creo que pueda.
-¿Entonces piensas que es un problema irresoluble, no?
-En absoluto. Hay una manera de resolverlo. Pero es demasiado radical. No es apta para uso.
Charlamos de esa guisa unas horas, hasta que ya no hubo más que preguntar. Nos miramos unos instantes, de los más felices de toda mi vida, y por fin hablé:
-Gracias - le dije -. El consultorio de Yuki me ha ayudado.
Él sonrió y me dijo:
-¿Ves? No siempre los problemas se resuelven solos, a veces tienes que contarlo para que alguien te ayude a solucionarlos.
Le dediqué una sonrisa, pensando en que en realidad, no me había atrevido a conterle el problema que me atormentaba, y le abracé. Pareció sorprendido al principio, pero luego me estrechó contra él de nuevo. Nos quedamos tumbados en mi sofá en esa postura viendo pasar las horas mientras nos decíamos cosas al oído. Cuando ya eran las ocho y media, o así, se empezaron a cerrar los ojos de sueño. Yuki se dio cuenta y me cogió en brazos para llevarme hasta mi cama. Me tumbó sobre el colchón y me tapó con la manta, y, cuando iba a irse, alcancé a decir:
-No... no te... vayas...
Y me quedé dormida.

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Soy una impresentable, lose...
Bah, no puedo seguir hablando hasta que no cuente esto:
El otro dia, mi amiga Nana, saca una lima de uñas de su estuche (lleva de todo ahi dentro, incluso el pintauñas) y se pone en tutoria a limarselas, asi, como si nada.
Hasta ahi, normal, nope?
Pues lo raro llegó después:
Estaba yo haciendo un dibu chorra, cuando oigo un 'ras,ras'.
Adivináis que era??
Nana limándome el brazo para quitarme los granos.
No hay nadie como ella, de verdad.


A otra cosa, mariposa.
Como solo ha habido una candidatura para el anterior concurso (el anagrama era ELIOTT=TOILET. Como ya le dije a la ganadora (Light Shine) me parecio el mas indicado para su personalidad XD) Light Shine se leva el GP!!! (para el que todavía no lo sepa, un GP es un Golden Point, los de Final Fantasy (soy una plagiadoraaaaaaaaaaaaa =_D)).
Bueno querida, que te gustaria por tu admirable hazaña?

Respecto al otro concurso, de momento solo hay un dibujo (Dina OFF).
Hormiguita Atomica, que te veo todos los dias y todos los dias me das la misma excusa...
Hija, se un poco original y dime algo com 'se lo comio el mono ayudante de mi hermano' o se deshizo en el experimento de acido sulfurico controlado que hice', pero todos los dias 'es que se me ha olvidao' ya me cansa, chica... XD

Buuuueeeeenooooo...
Vale ya!!! No me mireis mal!!!! Ya sabeis que si no tengo el capi de HSTP es porque no he podido terminarlos, joooo!!!!

y respecto a eso, dentro de poco subire una especie de historia rarungi abstracta que escribo en clase de sociales y de tecnologia. Espero que os guste, pero no sera muy larga.

Pos eso, chaito!! ^^

3 comentarios:

DinaOFf dijo...

Esto... entonces si Juuri se lía con otro no pasa nada pero si Yuki se lía con otra se dejan de hablar no?
Qué complicadas e irracionales pueden ser algunas mujeres!

flox dijo...

dimelo a mi hija, que lo escribo yo :P

Light Shine dijo...

La historia como siempre genial, pero sigo sin saber lo que es un Golden Point, y en Google sale una tienda de panties xDD, de todos modos supongo qeu será un dibujo de Final Fantasy, verdad? ^^