Cuenta-gente-que-se-pasa-por-aquí (asi os tengo controlados :D)

jueves, 25 de marzo de 2010


Al día siguiente, la alarma me despertó de un sueño sin sueños. Cuando sonó, me senté de golpe en la cama, con una mano en el pecho, intentando sujetar mi corazón, que parecía que quisiera salirse de las costillas. Me había dado un susto el bendito despertador... Me estiré y me levanté. Me fui a la ducha y me lavé lo mejor que pude. Estaba totalmente distraída. Pensaba en la noche anterior. Cuando terminé, me vestí y llamé al instituto para que no volviera a venir el autobús a recogerme. La señora me preguntó el motivo, y yo le dije que prefería ir por mis propios medios. Me dió su aprobación y colgué. Preparé la cartera y busqué el casco. No sabía dónde estaba y me estaba impacientando. Lo busqué hasta que al final lo encontré en mi habitación. Me senté en el sofá y esperé un rato más viendo la tele. Ví una serie de dibujos animados hasta que quedaban veinte minutos para que empezaran las clases. Me levanté, apagué la tele, y me fui. Salí a la calle y me puse el casco. Me subí a la moto y arranqué hacia el instituto. Conducí por las calles, que empezaban a llenarse de madrugadores y gente que se iba a trabajar y al colegio. Cuando llegué al instituto, la gente miraba la moto con una mezcla de admiración y envidia. Cuando me bajé y me quité el casco, la gente soltó una exclamación sorprendida. Intenté ignorarlas mientras guardaba el casco en la moto. Me dirigí hacia mi clase, y en el camino me encontré a Yûki. Si bien tuve la tentación de lanzarla a el Congo de una patada, me agunté las ganas. Mientraas cavilaba sobre dónde le dolería más una patada, se me acercó disimuladamente.
-¡Juuri! - me dijo con alegría. Estuve a punto de vomitar -. ¿Ya estás mejor?
-Sí - dije con una sonrisa forzada, forzdísima -. Bastante mejor.
-Me alegro. ¿Vamos juntas? - me propuso. Decidí ser un poco más justa con ella y le respondí:
-¡Por supuesto!
Me cogió del brazo y me arrastró por los pasillos dando saltos. Estuve a puntito de sacar el hilo de diamante y rebarle el brazo de una pasada. Pero me dije que si ella hacía feliz a Yuki-kun, no importaba (demasiado) lo que hiciera.Cuando llegamos a clase, había poca gente. Entre ellos, Haaru. ¡NOOO!, pensé, ¡ÉL NO!. Se nos acercó con celeridad, y sustituyó el brazo de Yûki por el suyo propio.
-¿Estás bien? - me preguntó, preocupadísimo -. He estado muy precupado, y tú ni siquiera me has llamado. Como el lunes no me hablaste...
¿Y ahora que le digo?
-Ehh... sí, estoy mejor, es que, pues, que me dolía la tripa el sábado, y nada, que me duró hasta el lunes. Sería algo de una comida, eh, creo.
-Me alegro - me respondió, visiblemente aliviado.
Me sentía mal por él, por lo que tendría que hacer en unas horas.

Las clases pasaron con más rapidez de lo normal, me suele pasar cuando me espera algo desagradable. Al final de clase, Haaru me agarró del brazo y me dijo:
-¿Quieres ir hoy al parque, al cine, al centro...?
-No, no me apetece - le dije, con una sonrisa temblorosa -. ¿Haaru? - pregunté.
-¿Qué pasa, Ju?
-Esto, ven aquí - le dije, llevándolo por un camino que llevaba a la parte trasera del instituto. Se me revolvían las tripas de pensar lo que tenía que hacer -. Haaru, no voy a andarme por las ramas. Lo siento, pero creo que lo nuestro se ha enfriado un poco. ¡No es culpa tuya! - me apresuré a añadir -. Soy yo. En serio. Es mi culpa por enamorarme de otro. Lo siento - mis palabras fueron perdiendo intensidad hasta que se convirtieron en un susurro. Mi cabeza también fue descendiendo junto a la fuerza de mis palabras.
Él me cogió la mano y me dijo:
-No te precupes. Sabíamos que no sería eterno, en algún momento acabaría. Lo único que siento, es que se acabe tan pronto - me dijo con una sonrisa compasiva.
-¿En... en serio? - le pregunté, levantando de golpe la cabeza.
-Si - sonrió. Me dio un beso en la boca, y se fue. Se despidió de mí con la mano mientras se alejaba.
Me quedé a cuadros. Parpadeé un par de veces y me alejé de allí pensando en lo curiosa que es la vida. A lo lejos ví a Yûki, pero no a Yuki, y me dí cuenta de que no lo había visto en todo el día. Me dirigí hacia la moto, y decidí hacerle una visita.

Cuando aparqué delante de la casa de Yuki, ví a un montón de gente llevando muebles a unos camiones. Dejé todo en la moto, sin preocuparme de que lo robaran, y me fui corriendo al interior de la casa. Cuando entré en el gran hall, paré de golpe. Estaba totalmente vacío, y por las escaleras bajaba Yuki.
-¡Juuri! - exclamó cuando me vio parada en medio de la estancia. Vino corriendo a mi lado, y me cogió cuando las piernas empezaron a fallarme. Le dije, con una voz temblorosa no muy propia de mí:
-¿Qu... que pasa... a... aquí?
-Yo... Nos mudamos. Nos vamos de Japón.
Después, la oscuridad... (desmayo).

Abrí los ojos en una estancia conocida. Todo, todo estaba pintado de blanco, pero se veía de muchos colores por la vidriera de la puerta que daba al balcón, por la que se filtraban los rayos de luz... Era la habitación de Yukito. Me senté en la cama, y ví que Yuki estaba sentado en uno de los lados de ella con un libro en las manos. Me le quedé mirando, embobada. No podía asimilar esa información. Yuki-kun no podía irse, no podía marcharse y dejarme sola. Cuando se dio cuenta de que me había levantado, me miró y me dedicó una sonrisa feliz.
-¡Al fin has despertado! - me dijo, carcajeándose ligeramente -. Parece que últimamente tienes la costumbre de dormirte en mis brazos.
Me ruboricé y le dije:
-Ehh... si, bueno, no es mi culpa si mis defensas no lo soportan.
-¿El qué? - preguntó con curiosidad.
-El hecho de que te vayas - susurré.
Él soltó un profundo suspiro y alzó mi barbilla con su mano para mirarme a los ojos.
-Mi madre cree que el siguiente objetivo del asesino de mi padre puedo ser yo. Tiene miedo y quiere que nos mudemos a Estados Unidos. Y, como puedes comprobar - me señaló la habitación con la mano: estaba casi vacía, y la terraza también -, la cosa ha sucedido rápidamente.
Le miré con ojos suplicantes, pero él negó con la cabeza. Se levantó de la silla, dejó en libro cerrado encima, y se fue. Pero antes me dijo:
-En un rato pasarán a por la cama. Yo que tú no tardaría en despejarla.
Le miré marcharse, y no pude más.
-¡¡NO TE VAYAS!! - le vociferé.
Se giró, sorprendido.
-¿Por qué?
-Por que yo... yo... - tenía que ser capaz de decirlo. Si no, le perdería para siempre - ¡Te quiero!
Bajé la cabeza, y las lágrimas rodaron por mis mejillas. Cuando volví a alzar la vista momentos más tarde, él ya no estaba en el marco de la puerta. Volví a bajar la cabeza mientras las lágrimas seguían cayendo, implacables. Me levanté y me dirigí a la terraza. Me apoyé en la barandilla para mirar el cielo mientras me limpiaba la cara. Apoyé la mano derecha en la barandilla y di un salto para ir a caer al suelo enfrente de la casa. Antes de saltar, oí que alguien gritaba mi nombre, pero lo ignoré y me fui corriendo hacia la moto. Aunque cuando caí, oí un horrible, horribilísimo crujido proveniente de mi pierna izquierda. No había calculado las distancias con la prisa y ahora me la había roto. Genial. Tenía ganas de gritar, pero me lo aguanté, y me fui de allí a toda pastilla.

En cuanto llegué a mi casa, me bajé a trompicones de la moto, gimiendo de dolor por el tobillo. Me arrastré como pude hasta la puerta de mi casa y una vez dentro, me tiré en el sofá del salón. Me quité los zapatos y las medias y ví que tenía la pierna hinchada. Qué maravilla. Ahora tendría que dejar de asistir a clase de nuevo. No me hacía ni puñetera gracia. Y encima, mi Yuki se iba. Me sorbí los mocos e intenté dejar de pensar en él. Si lo seguía haciendo, podría terminar autolesionándome. Y no quería volverme loca. Me volví a poner las medias y los zapatos y llamé a un taxi para llevarme al hospital. Cuando subí, le dí la dirección y me recosté en el asiento. Arrugué la nariz. El taxi apestaba a pescado podrido. La fuente del olor estaba en una caja de shushi en el asiento del copiloto. Traté de ignorar el olor lo mejor que pude, y me concentré en los verdaderos problemas. PUNTO 1: Yuki se larga. La simple idea de pensar en que eso puede pasar ya me revuelve las tripas. Y más aun el hecho de que se marcha MAÑANA. Me tapé la mano con la boca, por que si no, me pongo a gritar como una descosida. Lo dejé para más tarde, y me concentré el el PUNTO 2: Tengo la pierna rota. Si está rota, no podré ir a zarandear a Yuki de los hombros, y berrearle que si está loco. Así que ambos problemas están relacionados. Entonces son el PUNTO 3: Pierna y Yuki. En un combo, 2x1. Eso lo hacía peor. No pude seguir pensando, por que llegamos al hospital. Me bajé a trancas y barrancas del taxi, y le pagué al taxista por la carrera. Fui cojeando hasta el mostrador de Urgencias, y le dí mis datos a la recepcionista. Me preguntó:
-¿Podría darme una descripción del problema, por favor?
-Tengo la certeza de que tengo toda la pierna fracturada. ¿Algo más? - pregunté de mal humor, por el dolor.
-No... no, nada - me dijo la enfermera, algo asustada -. Puede ir a la sala de espera. No tardaremos en atenderle.
-Si, seguro... - mascullé para mis adentros. La enfermera no lo oyó -. Gracias.
Me senté en una silla de plástico bastante dura, y me puse a buscarle la mejor manera de hincarle el diente a semejante problemón. No encontré el modo, así que, cuando me llamaron, todavía estaba en cómo ir en moto con la pierna escayolada, y no morir en el intento. La voz chillona y estridente de una enfermera dijo mi nombre por los altavoces. Me levanté de golpe, y apreté los labios por mi imprudencia. No debería haber hecho eso. La velocidad no era suficiente excusa para soportar este dolor, así que me fui cojeando hasta la consulta del traumatólogo. Cuando entré, el hombre miró mi pierna horrorizado. Bajé la vista, y ví porqué todo el mundo me estaba mirando en la sala de espera: había una enorme mancha roja en mi media izquierda. Abrí los ojos y dije, a modo de excusa, con una sonrisa nerviosa:
-No me había dado cuenta de que sangraba, lo siento.
-No... no pasa... na... da - dijo el traumatólogo, mirándome con temor. Esa actitud me molestó ligeramente, así que le miré entrecerrando los ojos amenazadoramente. La estampa debía de dar algo de miedo: una chica que tiene dieciséis años, con sangre chorreando por la pierna, y mirándote con una expresión de '¿Pasa algo contigo?' en la cara. Parecía una peli cutre de serie B. Me quedé parada en medio del despacho para no manchar nada, mientras el dolor de mi pierna aumentaba sobremanera. El médico me preguntó algunas cosas y luego examinó mi pierna. Dictaminó lo que yo ya sabía. Pierna fracturada. Le pregunté:
-¿Y cunado podré caminar con normalidad?
-Uhh... en unos dos meses, más o me...
-¡¡¿¿DOS MESES??!! ¡¡¿¿ESTÁ USTED LOCO??!! ¡¡NECESITO CAMINAR BIEN MAÑANA!!
-Me... me temo que eso es... impo...
-Como diga imposible - le dije en voz baja y amenazadora, mientras él iba retrocediendo lentamente -, no respondo de mis actos.
-Como iba diciendo - dijo el médico, asustado hasta la médula -, no creo que sea lo más conveniente que se ponga usted a andar mañana. La lesión podría agravarse.
-Recompongame el hueso y deme unas muletas. Nada más.
-Pe... pero... no puedo hacer eso...
-Pues va a hacerlo, y va a empezar AHORA MISMO. ¿De acuerdo? - le dije con voz suave y una sonrisa algo forzada.
-¡Si! ¡Por supuesto! ¡Ya mismo!
Se acercó mientras se ponía unos guantes de latex. Los miré con recelo. La siguiente media hora puede resumirse en tres palabras: crujidos, gritos y algunos rollos de vendas. Cuando terminó yo estaba pálida y sudorosa. Me levanté con las muletas de la camilla, le di las gracias al traumatólogo y me fui de allí. Esta vez me subí al autobús. Me subí y cerré los ojos. Los abrí al llegar acasa. Me bajé y entré. Me derumbé en el sofá con la intención de cambiarme en un rato, pero me quedé dormida.

La mañana del miércoles, estaba yo despatarrada en el sofá de mi casa, hasta que me desperté de un sueño en el que yo era engullida por un torbellino/vórtice espacial/agujero negro, y en que todos mis conocidos iban a celebrar mi muerte con una fiesta. Entre ellos estaba Yuki con, por supuesto, Yûki La Pava. Se estaban dando un morreo eterno, vamos, que cada vez que los miraba, seguían a lo suyo. Me sacudí el sopor de la madrugada (eran las cuatro) y me cambié de ropa. Me puse unos vaqueros que tapaban las vendas, una camiseta normalita, y un jerséi negro con cuello redondo, unas zapatillas de deporte, y me fui a la puerta corriendo. Cogí las llaves de la moto (mientras se me escapaban unas lagrimillas del dolor) y me puse el casco. Me subí en la moto, y aceleré lo más que pude. Llegué a casa de Yuki en un tiempo récord. Pese a todo, aún eran las cinco, pero ya había bastante movimiento en la casa. Gente entrando y saliendo con más muebles (increible que tuvieran tantos) y la madre de Yuki en la puerta supervisándolo todo. Me acerqué cojeando a ella, y le dije:
-Buenos días, Yuri-senpai.
-Oh, buenos días Juuri. ¿Qué haces a esta hora por aquí?
-Estoo... Venía a visitar a Yuki-kun. ¿Está por ahí?
-Si, querida. Está en su habitación.
-Gracias.
Subí lo más rápido que pude las escaleras, y casi me parto la crisma en el último escalón. Corrí, soltando más lagrimillas, por el pasillo, y aporreé la puerta de la habitación de Él con toda la fuerza con la que fui capaz.
-¿Qué, qué qué pasa? - contestó Yuki desde el otro lado.
-¡¡ABRE LA PUERTA INMEDIATAMETE, YUKITO!!
Mis gritos se oyeron por toda la casa, y la habitación de Yuki no fue una excepción.
-Voy, vo... - dejó de hablar cuando me vio -. ¿Qué quieres? - me preguntó de forma algo brusca.
Entrecerré los ojos y lo miré con expresión amenazadora.
-¿Qué narices pretendes, matarme? - le siseé -. ¿Te tenías que ir precisamente ahora? ¿No pensaste en lo que podía pasar si te ibas, en como me quedaría yo, y más aún desde lo que te dije ayer? ¿Tan SUMAMENTE egoísta eres? - le seguí siseando.
-No es mi decisión - me dijo con expresión desafiante.
Le cogí por los hombros y lo zarandeé con todas mis fuerzas.
-¡¿COMO QUE NO ES TU DECISIÓN?!
-¡Suel... suelta... suéltame, Juuri! - me dijo con dificultad.
Le solté, y se tambaleó, algo mareado después de tanta sacudida.
Me acerqué cojeando, y antes de que pudiera hablar, me preguntó:
-¿Qué te pasa en la pierna? - tenía una cara de preocupación tremendísima.
-Nada, no me pasa na...
-¡No me digas que no te pasa nada! ¡Es totalmente EVIDENTE que estás cojeando!
-Pues es por tu culpa - le hice un mohín y me crucé de brazos.
-Si, seguro. Yo no fui el que te mandó que te tirases por el balcón, ¿sabes? - me dijo sarcásticamente -. Y, a propósito, ¿CÓMO ES QUE ESTÁS VIVA?
-Me ofende tu falta de confianza. Soy flexible. Y ya está.
Me miró con expresión escéptica.
-¡¿Qué?! Es verdad.
Parecía una niña pequeña.
-Lo que tú digas...
Eso me sacó de mis casillas.
-¡¿A TÍ QUE TE PASA?! ¡INTENTO HACER QUE NO TE VAYAS, Y TÚ LO ÚNICO QUE HACES ES REPLICARME DE MALOS MODOS! ¡¿Y QUÉ SI ME FRACTURO LA PIERNA?! ¡ES MI PROBLEMA, NO EL TUYO! - paré a coger aire y después continué más calmadamente -. Ya basta. Estoy harta. Lo dejo, haz lo que te dé la real gana. Me rindo. Vete, no me importa. Ya me las arreglaré para hacer un buen suicidio. Adiós.
Salí de la estancia con paso poco seguro, por la pierna, y me fui abajo, donde Yuri-senpai me miró con una cara... Me fui al jardín y estaba a punto de montarme en la moto, cuando alguien me agarró por la cintura.
-No es mi decisión, ya te lo he dicho - me susurró en el oído -. Dentro de dos años, cuando ya sea mayor de edad, podré volver. ¿Me... me esperarás?
Empecé a sollozar y a llorar, y me llevé las manos a la cara.
-No lo sé - gemí -. Pueden.. pueden pasar muchas cosas hasta dentro de dos años. Me... me encantaría poder decir que sí, pero... no estoy del todo segura.
Me dio la vuelta y me miró con expresión de cariño.
-Lo entiendo. No puedo esperar que hagas eso por mí. No puedo pedirte algo de lo que no estas segura.

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Aqui esta, despues de todo este tiempo, aqui esta^^

Soy una impresentaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaableeeeeeeeeeeeeeeee, lo seeeeeeeeee.....

Espero que sepais perdonarme, y para compensaros, OTRO CAPITULO MAS!!!:

Sollocé de nuevo y me puse de rodillas en el suelo.
-Lo estás empeorando - le dije desde detrás de mis manos.
Sonrió con tristeza y se agachó a mi lado.
-Lo sé. Pero he de decir la verdad. Te quiero, y no quiero irme, quiero quedarme a tu lado, y estar contigo. Pero no puedo hasta ser mayor de edad. Entonces te prometo que volveré y podremos estar juntos, si para entonces todavía me quieres.
Lo miré, me tiré encima suyo para darle un abrazo y caímos los dos al suelo. Enterré la cara en su pecho y le estropeé la camisa de tanto llorar.
-Tu pierna... - empezó.
Pero le corté negando con la cabeza, e intenté dejar de llorar para poder hablar.
-Mi pierna no... importa ahora. Ahora solo quiero... quiero estar contigo - le susurré.
-Lo sé.
Nos quedamos así hasta que oímos como se iban varios camiones. Él suspiró y se sentó. A mi también, ya de paso. Me agarré a su cuello, negándome a soltarle.
-Juuri - me dijo. Al ver que no reaccionaba me cogió de las muñecas y me apartó. Me obligó a mirarle y me dijo:
-Tengo que irme.
Negué con la cabeza y le abracé de nuevo.
-Volveré - me susurró al oído -. Lo prometo.
-De acuerdo - me aparté y le miré, hipando aún de llorar.
Me puso las manos alrededor de la cara y me dio un beso tan suave como una caricia en la boca. Se levantó y tiró de mis muñecas para levantarme. Cuando estuvimos de pie, me abrazó de nuevo y se marchó. Me senté en la moto, y arranqué en dirección a los camiones que se ya se iban. Me acerqué hasta la ventana de Yuki y conduje a su lado hasta que llegamos al aeropuerto. Cuando se bajó y empezaron a descargar los muebles, ni siquiera me bajé de la moto. Ni siquiera paré. Seguí el camino en dirección a la ciudad y me marché de allí. Las lágrimas me empañaban la vista, y la lluvia que acababa de empezar a caer tampoco ayudaba mucho. Cuando frené en seco en frente de mi casa, la moto derrapó sobre el suelo empapado y estuve a punto de caerme, pero logré aguantar encima de milagro. Bajé, dejando la moto ahí tirada (aunque sabía que terminaría arrepintiéndome). Me quedé de pie delante de la puerta, calándome hasta los huesos y con la cabeza apoyada en la puerta. Me quedé allí unos minutos y luego entré en mi casa. Caminé hasta mi habitación arrastrando los pies y dejando un rastro de agua por el pasillo y la escalera. Me tumbé en la cama y cerré los ojos. Me quedé de ese modo algunas horas, hasta que estuve lo suficientemente calmada. Me cambié de ropa y me puse un pijama. Bajé al baño y busqué un cubo grande para meter las sábanas emapadas. Encontré uno y me puse manos a la obra. Lo único que quedó fue el colchón. Me encogí de hombros y llevé las prendas mojadas a la lavadora, tanto las de cama como las que llevaba puestas antes. Cogí sábanas limpias y las dejé aún dobladas en el pie de la cama. Bajé a hacerme unos cereales con leche y fui al salón a ver la tele. Me quedé allí el resto de día, totalmente inexpresiva. Cuando el crepúsculo llegó, me levanté, apagué la tele, y me fui a mi habitación. Toqué el colchón y ví que ya estaba seco. O casi. Puse la ropa de cama, y me acosté a dormir. Encuanto me sumí en el sueño, empecé inconscientemente a llorar.
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Vale, esto mas que un capitulo, es lo que ha sobrao del anterior XD

Y dentro de poco: EL APOTEOSICO FINAL!!!! (si, me he dado cuente: el final es EXTREMADAMENTE cursi)

Y, mirad esto: http://mundootaku.portalmundos.com/mundootaku-%C2%BBmundootaku-%C2%BB-chorradas-de-una-otaku-historia-rarungi-%E2%80%A6/

HOPE POWAH!!!

6 comentarios:

DinaOFf dijo...

Bueno, está bien y todo eso, pero demasiado cursi en mi opinión.
Un fallo: "Me tapé la mano con la boca" (aparece en el momento en el que Juuri está en el taxi)

Flox dijo...

ARG!!! UN FALLO!!! (otro mas, quiero decir :D)
Bah, y lo del final..aquel dia me acorde de una telenovela.... meda que influyo en algun aspecto XD
pero, ya veras el final!! me encanta (L)

DinaOFf dijo...

Oh, una cosa que se me había olvidado, en Japón los autobuses escolares van casa por casa? Yo pensaba que eso solo era en américa, por lo que yo se, en Japón o van en bici o van andando.

flox dijo...

eing...
sew me ha colado el detalle...
ejke no me fije en eso n.n"
solo me dije "algun modo para que vaya al colegio y la vea todo el mundo"
y salio el autobus fantastico
y luego la moto maravillosa
^^

fashionfamous dijo...

Esta super bien! :)


¡Besitos fashionistas!

juice dijo...

EN SINCHAN VAN A ESCUELA CON UN AUTOBÚS EN FORMA DE GATO :D